Chip animal

Cada año, a millones de perros y gatos en el mundo se les practica la eutanasia en perreras y centros espaciales. Algunos vuelven con sus dueños originales y otros son adoptados, librándose de la muerte en estos lugares. Entre todas esas muertes, hay un buen número de animales que se perdieron de sus dueños y al no tener ninguna identificación, siguieron un destino fatal. ¿Cómo evitar muchas de estas muertes inútiles y trágicas?

Lo cierto es que ya existe y se lleva tiempo utilizando una tecnología basada en microchips para animales. Estos pequeños dispositivos electrónicos permiten que los animales y sus dueños se reúnan de nuevo, y de paso evitando muchas veces le ejecución del animal. Donde más se ha notado la efectividad de estos pequeños aparatos son en los desastres naturales, donde los animales se han visto separados de sus dueños.

Los chips ofrecen una solución para reunir a las personas y a sus mascotas. Aparte de esto, también ayuda a mantener identificado a un animal en cuestión, en caso de robo u otra circunstancia.

chip gato

Uno de estos chips no es más grande que un grano de arroz, y los veterinarios los pueden implantarlos en todas clases de mascotas – desde pájaros y reptiles hasta perros y gatos. Este dispositivo lleva un número, y este número está insertado en una base de datos que incluye el nombre y la información de contacto del dueño del animal.

En Europa, la idea de poner chips a los animales es considerado ya un estándar, aunque no es tan popular en los Estados Unidos, donde solo un cinco por ciento de todos los perros y gatos tienen uno de estos dispositivos. Lo cierto es que no todo el mundo piensa que los chips son algo bueno. ¿Qué beneficios y controversias tienen estos minúsculos aparatos? ¿Son malos para la salud del animal? ¿Son realmente necesarios o existen alternativas? Lo primero que debemos saber es como funcionan.

La tecnología básica detrás de los chips para animales se remonta a varias décadas atrás. Sin embargo no fue hasta hace poco que los dispositivos se hicieron los suficientemente baratos para poder estar en el mercado de mascotas. Un chip de animales usa la tecnología RFID, que es más conocido como identificación de radio frecuencia. Como su nombre implica, usa ondas de radio como medio para transmitir información. Una etiqueta RFIID almacena datos, y usando campos electromagnéticos, comunica esos datos a un dispositivo que los interpreta.

Las etiquetas RFID vienen en varias formas. Los chips que van puestos en los animales no necesitan transmitir información de forma activa; solamente tienen información (un número único para el animal). Este tipo de etiqueta es se llama un RFID pasivo, y no tiene batería o fuente de alimentación. Simplemente está insertado en la mascota preparado para ser leído.

Como se ha dicho, es prácticamente del tamaño de un grano de arroz y contiene varios elementos para ayudar a realizar su trabajo. Para empezar, el material de cristal que encapsula el dispositivo es biocompatible. Esto significa que no es tóxico y daña el organismo del animal, por lo que no tendrá reacciones alérgicas cuando se le implante. Algunas versiones de estos chips incluyen una cápsula de polipropileno para prevenir que el chip esté en  movimiento una vez que está dentro del animal. Esto tiene la facultada de adherirse a los tejidos del animal. Estos chips no expiran y pueden durar toda la vida del animal. ¿Qué hay dentro de este chip?

Dentro de la cápsula podemos encontrar el microchip real que tiene toda la información importante, como también un capacitador de sintonización y una bobina que hace de antena. El capacitador recibe la potencia y la envía al microchip. Entonces la información puede ser cogida por la antena, la cual es simplemente una bobina de cobre. Al no tener una fuente de energía interna, el microchip necesita un lector o scanner para poder alimentarlo.

Suele ocurrir que los fabricantes de microchips donan estos scanner a los centros de recogida de animales. Cuando están configurados a la frecuencia correcta, el scanner “interroga” al chip potenciando al capacitador con los campos electromagnéticos. Cuando está en funcionamiento, la cápsula del chip envía señales de radio de vuelta al scanner con el número de identificación. Entonces el scanner puede interpretar las ondas de radio y mostrar el número en una pantalla LCD que tiene el lector.

Registro de los microchips para animales

chip para animales

El implante de un microchip en un animal es inútil si no te molestas en registrar la información de contacto con una agencia. Cada microchip lleva un número de identificación único, y ese número coincide con tu información de contacto en una base de datos. Cuando te registras, das este número identificativo al igual que tu información de contacto, o la información de contacto de tu veterinario.

Cuando encuentran a tu perro por ejemplo, usarán un escáner para leer esta información y contactar a la agencia que maneja la base de datos. La agencia entonces contacta contigo diciendo que han encontrado al animal. Es importante mantener la información de contacto actualizada en la base de datos. Cuando cambias de viviendo o de número de teléfono, se debe notificar a la agencia para que lo cambien. La forma en que lo hacen varia dependiendo del país, y hay agencias que también usan etiquetas en los collares o incluso tatuajes.

Como puedes suponer, tener múltiples bases de datos puede causar varios problemas. Aunque cada mascota tiene su propio chip integrado con una información única, los empleados de las perreras todavía deben saber qué base de datos contiene la información de la mascota.

En muchos países, lo que se quiere es unificar estas bases de datos y crear una sola organización que mantenga toda la información disponible. Otros planes son encontrar una manera de coordinar todas estas bases de datos para conseguir los datos de una forma rápida y eficiente. De todos modos, no es el único problema asociado con estos chips.

Como se ha comentado anteriormente, los microchips usan ondas de radio para leer el número codificado en su interior. De la misma manera que encuentras tú emisora favorita sintonizando la frecuencia correcta, los escáneres necesitan poder ser capaces de leer la frecuencia correcta para obtener el número. El problema es que los microchips para mascotas vienen en diferentes frecuencias.

chip perro

En América suelen ser del rango de los 125 kHz mientras que en Europa está en los 134.2 kHz, aunque hay muchas más. En los años noventa, la organización internacional para la estandarización en Suiza, adoptó la frecuencia de 134.2 kHz para los chips de mascotas en un intento de resolver problemas de incompatibilidad. Sin embargo, los Estados Unidos llevaban mucho tiempo usando la frecuencia de 125 kHz y hacer los cambios para adoptar la nueva frecuencia era difícil y caro.

Aunque los escáneres universales existentes pueden leer diferentes frecuencias, no todos tienen este tipo de escáner. Para hacerlo más complicado, las compañías que fabrican los microchips no quieren que este escáner universal sea compatible con su equipamiento. Estas compañías quieren que la gente continúe comprando sus dispositivos y sus chips, por lo que se aseguran de que solo sus dispositivos pueden leer sus chips.

Hacen esto encintando  la frecuencia con el que funciona el microchip. A través de la encriptación, se aseguran que solamente el escáner con el algoritmo correcto puede decodificar la señal de radio emitida por el chip.

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