Estenografia

Una máquina de estenografía se llama estenógrafo, y está diseñada para mantener una comunicación a una distancia cercana. Se utiliza bastante en los juicios que se celebran en las corte para poder recoger los testimonios, aunque también lo usan estudiantes para tomar notas y periodistas en eventos que necesitan ser registrados rápidamente.

Un estenógrafo de alta calidad puede ser capaz de comunicarse con un ordenador en red o incluso con otros medios de comunicación, aunque estas máquinas pueden ser muy caras. La estenografía es un tipo de taquigrafía que opera fonéticamente. Esto significa que una transcripción de estenografía es única de la persona que lo genera, ya que cada persona escucha  e interpreta el sonido de forma diferente.

Normalmente un estenógrafo se usa para transcribir información de forma personalizada, la cual es luego pasada a una transcripción que puede ser leída por todo el mundo. Los primeros dispositivos datan del siglo 19, cuando los inventores se dieron cuenta del potencial que tenía la transcripción fonética. En los años treinta se crearon varios modelos de estas máquinas. En un primer vistazo, un estenógrafo parece un teclado normal. Solo hay 25 teclas que son usadas para codificar palabras, números frases y sonidos.

Muchos de estos aparatos desarrollaron complejos diccionarios para trabajar, usando combinaciones de letras que se referían a frases muy usadas y comunes. Está técnica de taquigrafía muy abreviada permite a la persona haciendo la transcripción alcanzar altas velocidades para teclear, lo cual es de gran importancia cuando hay que registrar rápido conversaciones enteras en un tribunal, evento deportivo o cualquier otra cosa.

Suele ocurrir que se presionan múltiples teclas al mismo tiempo. Para los que no están familiarizados con estos mecanismos, el resultado de la transcripción puede parecer un auténtico caos, con letras y números al azar por todos lados. Sin embargo, todo está perfectamente puesto en su sitio para ser traducido de forma certera. Los estenógrafos tradicionales ponen la información en un papel. Las máquinas de este tipo más modernas vienen con una memoria de almacenamiento interna, lo cual permite a los usuarios transferir la transcripción a un programa de ordenador.

El programa de ordenador puede interpretar este tipo de taquigrafía y generar una transcripción que pueda leer todo el mundo. Dependiendo del uso que se le de, un estenógrafo moderno puede conectarse directamente a un ordenador para generar una transcripción leíble según el usuario usa la máquina.

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