meteoros luminosos

Un cometa o un meteoro surcando el cielo es una visión emocionante para los aficionados que tienen su telescopio preparado y están observando el cielo. Los cometas son unos momentáneos visitantes que llegan desde fuera del sistema solar. Cambian su brillo y desarrollan largas colas según pasan cerca del sol. Las visiones de comentas en los telescopios pueden variar dramáticamente en cada uno de estos objetos.

En algunas más grandes se pueden ver imágenes incluso más espectaculares, como el núcleo y la cola de polvo cósmico. Sin embargo, no todos los cometas brillan o se desarrollan de la misma manera para mostrarnos unas buenas imágenes en pequeños telescopios. Muchos observadores se sintieron muy decepcionados con el cometa Halley en la década de los ochenta, y con otros tantos que no alcanzaron las preexpectativas de los aficionados. 

Muchos astrónomos aficionados buscan los cometas con unos simples binoculares o un pequeño telescopio y por supuesto, mucha paciencia. Es obvio que con un telescopio más potente la experiencia será mucho mejor.

De todos modos y para coincidir con el título de este artículo, tenemos también los meteoros, los cuales son restos de polvo y rocas que flotan y que pasan por nuestro sistema solar. Estos objetos viajan a través del sistema solar a miles de kilómetros por hora, y guando golpean en nuestra atmósfera, se queman debido a la fricción. Cuando unos de estos meteoros se queman, deja una larga franja en el cielo. Si consiguen pasar la atmósfera y llegar a la Tierra, se les llama meteoritos.

La Tierra puede recibir meteoritos solitarios o se pueden ver en gran número. Cuando son muchos, se asocia con restos de comentas, y esto ocurre anualmente varias veces. Este tipo de meteoritos son llamados igual que las constelaciones de donde aparecen.

Normalmente, los meteoritos pasan demasiado deprisa para que los podamos ver con un telescopio. La mejor manera de verlos con unos binoculares o simplemente a ojos vista en un cielo oscuro no haya luces artificiales (fuera de la ciudad).

Como se ha comentado en anteriores artículos, hay varias cosas que se tienen que decidir para comprar un telescopio. Una vez que te has decidido que quieres comprar uno, tendrás muchos tipos donde poder elegir y los precios varían también. Algunas de las cosas que van asociadas a estos telescopios y que tenemos que tener en cuenta son por ejemplo las funciones ópticas (como el telescopio captura y enfoca la luz), las no ópticas – el hardware que es usado para enfocar la luz puede revelar la diferencia entre un modelo barato y uno más caro.

También hay que tener en cuenta la estructura donde irá montado el telescopio, las lentes, filtro, y otras consideraciones prácticas como pueden ser la portabilidad, mantenimiento, lugar donde guardarlo y el rango de precios. Otros accesorios puede incluir el equipamiento necesario para hacer fotos con tu telescopio.

¿Qué tipo de telescopio puedes necesitar? Esto depende principalmente de lo que quieres observar. Muchos astrónomos aficionados tienen más de un telescopio cada uno especializado para un distinto uso y observación. De todos modos, si eres un principiante, puede que te interese un telescopio que se pueda utilizar para varias actividades diferentes.

Recuerda que hay tres tipos básicos de telescopio, que son los refractores (una lente es el dispositivo principal para recolectar luz), reflectores (un espejo es el dispositivo principal para recoger la luz) y los telescopios catadioptricos, que son una combinación de lentes y espejos utilizados para la luz. Cada uno tiene sus ventajas y desventajas con respecto a la calidad óptica, uso mecánico, mantenimiento, facilidad de uso y precio.

Generalmente los telescopios refractores son buenos para observar la luna y los planetas, mientras que los reflectores son buenos para observar más profundamente (nebulosas, estrellas, galaxias, etc.). Los telescopios compuestos suelen ser buenos para una mezcla de las anteriores.

También se debería considerar donde se va a hacer la mayor parte de la observación. En zonas urbanas con bastante polución, los compuestos y los refractores suelen ser mejores. En una contaminación moderada tirando a baja, cualquier telescopio puede servir. En zonas rurales y para observar de noche, los compuestos y los reflectores tienden a ser ligeramente mejores que los refractores porque son mejores para poder recolectar luz.

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