planetas

Podrás ver imágenes de los planetas muy satisfactorias cuando utilices un telescopio, y posiblemente quedes enganchado con esta experiencia. También se pueden observar planetas desde áreas urbanas, donde puede haber un cierto grado de polución y más iluminación, lo cual puede dañar un poco la experiencia que tengamos.

Con un telescopio pequeño, se puede ver ciertos detalles de la superficie del planeta, pero con un telescopio grande, se pueden revelar cosas con mucho más detalle. Generalmente, los telescopios refractores proveen de imágenes más precisas de los planetas, aunque les falta la habilidad de recolectar la luz como los telescopios reflectores. Independientemente del tipo de telescopio que utilices, observar planetas requiere unas buenas condiciones de visibilidad – una atmósfera seca y estable y con pocas o ninguna nube – y se debería poner el telescopio a la temperatura de lugar donde vas a poner el telescopio.

Con dejarlo en el sitio una media hora antes de empezar a observar los planetas, será suficiente. Dejar que el telescopio se climatice reduce las corrientes de aire dentro del tubo, lo cual podría producir imágenes borrosas o poco nítidas.

¿Qué es lo que veremos exactamente cuando observemos los planetas? En el caso de Venus, no veremos ningún detalle en su superficie porque está cubierto de nubes. De todos modos, si se puede ver algo interesante, porque Venus tiene fases al igual que la luna. Estas fases se pueden ver bastante bien con el telescopio. Por otro lado, Venus es uno de los objetos más brillantes que hay en el cielo y se puede encontrar fácilmente. Normalmente, este planeta se puede en el horizonte antes y después de la puesta del sol, y de hecho en algunos sitios se le llama la estrella de la mañana o la estrella del atardecer.

Con Marte es algo más difícil debido a la distancia y a su pequeño tamaño. Con un buen telescopio se pueden ver las capas de hielo polares y algunas superficies oscuras conocidas como canales, siempre dependiendo de las condiciones de visibilidad, Sin embargo, las caras de Marte siempre están cambiando. Usar filtros puede mejorar nuestra observación un poco.

Júpiter es uno de los mejores planetas para observar con un telescopio pequeño. Es el planeta más grande de nuestro sistema solar y se puede encontrar fácilmente. Se puede ver como un disco brillante y amarillo, normalmente con dos nubes marrones en cada lado de su ecuador.

Con un telescopio grande, se pueden ver más de estas nubes y además una gran mancha roja. Se pueden ver también las lunas de Júpiter, las cuales orbitan como satélites de este gran planeta. Cambian de posición todas las noches y es interesante verlo en el transcurso de varios días. Con un telescopio potente, se puede incluso ver la sombra de las lunas cruzando el planeta.

El planeta Saturno puede que sea el preferido para la mayoría de los aficionados debido a sus anillos. Los anillos de Saturno cambian de ángulo visto de la Tierra según este planeta orbita alrededor del sol. Por lo tanto, algunas veces los anillos son totalmente visibles y otras no se pueden ver. Saturno es un objeto brillante que se puede localizar fácilmente, y se puede ver como una gran pelota amarilla con sus anillos incorporados.

Dependiendo del telescopio que tengamos, se pueden observar estos anillos con más detalle, los cuales están formados por partículas que giran alrededor del planeta a una increíble velocidad (quince veces más rápido que una bala). Al igual que Júpiter, tiene varias lunas que cambian de posición. Los siguientes planetas son más difíciles de ver debido a la gran distancia que se encuentran de la tierra, y son Urano, Neptuno y Plutón.

Otra cosa que se puede observar son los asteroides, aunque son difíciles de ver con un telescopio pequeño. Al ser de tamaño normalmente pequeño, aparecen en el telescopio como un punto de luz, parecido a las estrellas. Para localizar un asteroide se suele coger un punto con estrellas alineadas y observar cualquier cambio de brillo en alguna de ellas. Si conseguimos localizar algo fuera de lo habitual con cambios de brillo, en varias noches podremos comprobar que la “estrella” que cambia de tonalidad se mueve. Como ya habrás supuesto, para esto se necesita mucha paciencia.

Algunos observadores miden la intensidad de luz de los asteroides durante grandes periodos de tiempo usando dispositivos especiales conectados a su telescopio. Se pueden utilizar las variaciones de luz para calcular el promedio de la rotación del asteroide.

¿Cómo son los meteoros y los cometas?

nombres planetas

Un cometa o un meteoro surcando el cielo es una visión emocionante para los aficionados que tienen su telescopio preparado y están observando el cielo. Los cometas son unos momentáneos visitantes que llegan desde fuera del sistema solar. Cambian su brillo y desarrollan largas colas según pasan cerca del sol. Las visiones de comentas en los telescopios pueden variar dramáticamente en cada uno de estos objetos.

En algunas más grandes se pueden ver imágenes incluso más espectaculares, como el núcleo y la cola de polvo cósmico. Sin embargo, no todos los cometas brillan o se desarrollan de la misma manera para mostrarnos unas buenas imágenes en pequeños telescopios. Muchos observadores se sintieron muy decepcionados con el cometa Halley en la década de los ochenta, y con otros tantos que no alcanzaron las preexpectativas de los aficionados. 

Muchos astrónomos aficionados buscan los cometas con unos simples binoculares o un pequeño telescopio y por supuesto, mucha paciencia. Es obvio que con un telescopio más potente la experiencia será mucho mejor.

De todos modos y para coincidir con el título de este artículo, tenemos también los meteoros, los cuales son restos de polvo y rocas que flotan y que pasan por nuestro sistema solar. Estos objetos viajan a través del sistema solar a miles de kilómetros por hora, y guando golpean en nuestra atmósfera, se queman debido a la fricción. Cuando unos de estos meteoros se queman, deja una larga franja en el cielo. Si consiguen pasar la atmósfera y llegar a la Tierra, se les llama meteoritos.

La Tierra puede recibir meteoritos solitarios o se pueden ver en gran número. Cuando son muchos, se asocia con restos de comentas, y esto ocurre anualmente varias veces. Este tipo de meteoritos son llamados igual que las constelaciones de donde aparecen. Normalmente, los meteoritos pasan demasiado deprisa para que los podamos ver con un telescopio. La mejor manera de verlos con unos binoculares o simplemente a ojos vista en un cielo oscuro no haya luces artificiales (fuera de la ciudad).

Como se ha comentado en anteriores artículos, hay varias cosas que se tienen que decidir para comprar un telescopio. Una vez que te has decidido que quieres comprar uno, tendrás muchos tipos donde poder elegir y los precios varían también. Algunas de las cosas que van asociadas a estos telescopios y que tenemos que tener en cuenta son por ejemplo las funciones ópticas (como el telescopio captura y enfoca la luz), las no ópticas – el hardware que es usado para enfocar la luz puede revelar la diferencia entre un modelo barato y uno más caro.

También hay que tener en cuenta la estructura donde irá montado el telescopio, las lentes, filtro, y otras consideraciones prácticas como pueden ser la portabilidad, mantenimiento, lugar donde guardarlo y el rango de precios. Otros accesorios puede incluir el equipamiento necesario para hacer fotos con tu telescopio.

¿Qué tipo de telescopio puedes necesitar? Esto depende principalmente de lo que quieres observar. Muchos astrónomos aficionados tienen más de un telescopio cada uno especializado para un distinto uso y observación. De todos modos, si eres un principiante, puede que te interese un telescopio que se pueda utilizar para varias actividades diferentes.

planetas del sistema solar

Recuerda que hay tres tipos básicos de telescopio, que son los refractores (una lente es el dispositivo principal para recolectar luz), reflectores (un espejo es el dispositivo principal para recoger la luz) y los telescopios catadioptricos, que son una combinación de lentes y espejos utilizados para la luz. Cada uno tiene sus ventajas y desventajas con respecto a la calidad óptica, uso mecánico, mantenimiento, facilidad de uso y precio.

Generalmente los telescopios refractores son buenos para observar la luna y los planetas, mientras que los reflectores son buenos para observar más profundamente (nebulosas, estrellas, galaxias, etc.). Los telescopios compuestos suelen ser buenos para una mezcla de las anteriores.

También se debería considerar donde se va a hacer la mayor parte de la observación. En zonas urbanas con bastante polución, los compuestos y los refractores suelen ser mejores. En una contaminación moderada tirando a baja, cualquier telescopio puede servir. En zonas rurales y para observar de noche, los compuestos y los reflectores tienden a ser ligeramente mejores que los refractores porque son mejores para poder recolectar luz.

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