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Como a la mayoría de las personas, la imagen del apocalipsis probablemente nos trae imágenes de gente corriendo al centro comercial más cercano perseguido por un montón de zombies, bombas nucleares cayendo del cielo mientras la gente corre a buscar refugio bajo tierra, o la caída de un inmenso meteorito a nuestro planeta. En caso de que algo como esto pase (lo de los zombies es poco probable) hay que pensar como supervivientes y tener algunas cosas claras de antemano.

No es que esto vaya a evitar que podamos morir, pero incrementa las posibilidades de que salgamos con vida de la experiencia. Si realmente planeas sobrevivir al apocalipsis, ya sea por un ataque nuclear, biológico o cósmico, un estudio previo de lo que podemos hacer es importante para que no nos pille de sorpresa. Por lo tanto, puedes imprimir este artículo y tenerlo a mano por si llega el fin del mundo por sorpresa.

Con todos los edificios ardiendo y ruinas por todos los lados, respirar aire puro puede ser algo complicado en un mundo en pleno apocalipsis. Por tanto, es imprescindible hacernos con unas cuantas máscaras antigas. Un simple respirador o mascarilla de pintura puede valer, y así poder filtrar el amoníaco, cloro, y otros productos tóxicos que puede haber en el aire.

Hay que tener en cuenta que no todas las máscaras antigas protegen de la misma. Si es complicado encontrar mascarillas de este tipo (sobre todo en medio del caos), puedes improvisar y fabricar tus propias máscaras. Esto ya se ha hecho anteriormente, y simplemente es usando una esponja mojada.

En Internet se pueden ver varios sitios donde explica como fabricar máscaras de este tipo. Hay unos tipos de máscara casera que solo necesita de una botella de refresco y una mascarilla clínica empapada con vinagre. Tan sencillo como eso. Otros diseños usan filtros basado en carbón vegetal hecho con botes y algún tipo de tela muy fina. La idea es la misma en todos los casos: absorber los productos químicos dañinos.

Otra cosa que damos por hecho en la sociedad actual es el agua potable. Si el apocalipsis llega a donde estamos, pronto te darás cuenta una cosa que muchas veces se nos olvida: el agua potable es la vida. Por supuesto, puede que hayas podido almacenar una reserva de agua que durará un tiempo, pero al final se acabará. Es imprescindible purificar el agua antes de consumirla, porque posiblemente tenga patógenos y químicos venenosos.

Si puedes añadir a tu Kit de supervivencia un sistema de purificación, hazlo cuanto antes. Un sistema típico tiene una luz ultravioleta alimentada con una batería que mata las bacterias, virus y otros organismos en pocos segundos. Hay otros sistemas de filtrado, por lo que tenemos varias opciones.

Si por el motivo que sea, no tenemos disponible alguno de estos sistemas de filtrado, hay todavía maneras de asegurar que el agua no nos matará al beberla. Hervir el agua mata muchos organismos dañinos. Si el agua está muy turbia, se puede filtrar usando una prenda como filtro. Se puede usar un barril o recipiente con unos dedos de arena en el centro para filtrar el agua de lluvia y convertirlo en agua potable. De todos modos, todavía quedan varias cosas que hacer para que seas uno de los supervivientes de un apocalipsis.

Otras alternativas a tener en cuenta

Por el momento, hemos solucionado el tema de evitar respirar sustancias nocivas creando nuestros propios dispositivos de filtrado, y también hemos visto el tema del agua potable. Ahora tenemos que preocuparnos del tema de la energía. El sol es una gran fuente de energía. Potencia la vegetación, caliente nuestro planeta y puede activar algunos dispositivos.

Si te ves sumergido en un apocalipsis, posiblemente hayas hecho acopio de linternas, dispositivos para alumbrar, o incluso algún sistema de alumbrado que funciona con luz solar. Un diseño solar pasivo ofrece una buena oportunidad de maximizar la energía que nos da el sol. De todos modos, si el apocalipsis es atómico, tendremos un problema para ver el sol por el llamado invierno nuclear.

Las casas diseñadas con sistemas de placas solares pueden recolectar energía durante el día, y en un sistema pasivo, esta energía es esparcida por las paredes y suelo de la casa. Estas superficies luego pueden emitir calor durante la noche y mantenernos calientes.

Conseguir toda esta energía para alimentar dispositivos varios que tenemos en casa y mantener el calor, es primordial si queremos sobrevivir el duro invierno. No tener una calefacción en los momentos más duros puede ser un problema que podemos evitar. De todos modos, hay un problema que al final llegará y tenemos que tener previsto. Es la comida.

En la era apocalíptica, los sobrevivientes deben tener la capacidad de producir su propia comida. Seguro que al principio tendremos una buena reserva de latas de conserva y raciones conseguidas en un supermercado. Sin embargo, nada es eterno y las raciones y botes nos durarán un cierto tiempo para luego quedarnos con más hambre que antes. Si no queremos acabar comiéndonos al que tenemos al lado (o que nos coman a nosotros) tenemos que cultivar nuestra propia comida.

Tenemos además que aprender a preservar la comida. Si las técnicas de agricultura a gran escala que tenemos, tendremos que volver a los métodos tradicionales. En áreas rurales, lo tendremos más fácil, por lo que puede que sea un buen momento de cambiar la ciudad por el campo. Con algo de práctica, acabaremos haciendo nuestra propia cerveza, además de cultivar vegetales y frutas.

Otra cosa que es primordial en un apocalipsis es la información. La información es poder, y las comunicaciones nos unen en largas distancias. Cuando la sociedad se colapse y los zombies se hagan los amos de las calles, ¿seguiremos teniendo disponible nuestro amado Internet? Lo cierto es que la respuesta es si. Hay servidores localizados en zonas seguras bajo tierra en caso de un desastre y para no perder la comunicación.

Por tanto, seguiremos teniendo en alguna medida Internet para comunicarnos. Para poner un ejemplo, Noruega tiene un sistema de datos llamado “Montaña Verde” que almacena una buena cantidad de servidores, y que están protegidos contra pulsos electromagnéticos y fuego. Este centro de datos usa energía hidroeléctrica para su alimentación, y depende del agua de un fiordo para refrigerar todo el sistema.

Suecia tiene otro centro de datos en unas instalaciones militares enterradas en el corazón de una montaña, la cual esta suficientemente fortificada para aguantar una bomba nuclear. Su sistema de refrigeración depende del agua de montaña y las temperaturas naturales que hay en esta localización.

Por lo tanto, aunque el mundo se transforme en un infierno de fuego, mutantes, zombies y otras amenazas, los sobrevivientes todavía tendrán muchas opciones si tienen esta guía a mano. Por tanto, imprímela ahora mismo y tenla cerca… nunca se sabe lo que puede pasar 🙂

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