Universos paralelos

A mediados de los años cincuenta, un joven físico universitario llamado Hugo Everett propuso una interesante idea: Existen universos paralelos, exactamente iguales que nuestro universo. Estos universos están todos relacionados con el nuestro, es decir, son ramificaciones del nuestro y nuestro universo es una ramificación de otros. Dentro de estos universos paralelos, nuestras guerras tienen diferentes finales de lo que conocemos.

Especies que han desaparecido en nuestro universo han evolucionado y se han adaptado. En otros universos, la raza humana podría haberse extinguido. Todas estas ideas nos pueden dejar con una sonrisa en la boca y la mente fantaseando, pero es comprensible.

La noción de universos paralelos o dimensiones que se parecen a la nuestra, han aparecido en muchas obras de ciencia ficción y han sido usadas para explicar teorías metafísicas. Sin embargo, ¿por qué este joven físico arriesgaría su futura carrera con una teoría sobre los universos paralelos?

Con su teoría de muchos mundos alternativos, este joven universitario estaba intentando contestar a una compleja pregunta relacionada con la física cuántica: ¿Por qué actual la materia cuántica de una forma tan errática? El nivel cuántico es lo más pequeño que la ciencia ha detectado hasta el momento.

Estos estudios comenzaron hace ya muchos años cuando el físico Max Planck introdujo esta temática en el mundo científico. Sus estudios sobre la radiación le llevaron a algunos descubrimientos poco usuales que contradecían las leyes de la física clásicas. Estos descubrimientos sugerían que hay leyes en funcionamiento en el universo que operan a un nivel más profundo que lo que conocemos. Todo esto nos lleva al principio de Heisenberg.

Hasta cierto punto, los físicos que estudiaban los niveles cuánticos, notaron algunas cosas peculiares referentes al pequeño mundo en el que vivimos. Por un lado, las partículas que existen en este nivel tienen una manera de tomar diferentes formas de forma arbitraria.

Por ejemplo, los científicos han observado fotones – pequeños paquetes de luz – actuando como partículas y ondas. Incluso un único fotón exhibe estos cambios de forma. Imagina que actúas y pareces un ser humano sólido cuando otra persona te está mirando, pero al mirarte otra vez has tomado una forma gaseosa.

Esto se ha dado en llamar el principio de incertidumbre de Heisenberg. El científico con el mismo nombre sugirió que simplemente por observar la materia cuántica, afectamos el comportamiento de la materia. Por este motivo, no podemos estar totalmente seguros de la naturaleza de un objeto cuántico o sus atributos, como por ejemplo la velocidad y localización. Esta teoría es soportada por la interpretación de los mecanismos cuánticos de Copenhague.

Esta interpretación dice que todas las partículas cuánticas no existen en un estado u otro, pero en todos sus posibles estados en una sola vez. La suma total de los posibles estados de un objeto cuántico se llama función de onda. El estado de un objeto existente en todos sus posibles estados en una sola vez se llama superposición.

Según esta teoría, cuando observamos un objeto cuántico, afectamos su comportamiento. La observación rompe esta superposición del objeto y básicamente fuerza que el objeto elija un estado.

Esta muestra el porque los físicos han usado medidas opuestas para el mismo objeto cuántico: El objeto “elige” diferentes estados durante las diferentes medidas. Esta interpretación fue ampliamente aceptada y todavía lo es la comunidad cuántica. Sin embargo, en los últimos años, la teoría inicial de varios mundos de Hugo Everett ha recibido mucha atención.

Teoría de los mundos paralelos

mundos paralelos

La teoría del joven Hugo Everett fue ampliamente aceptada en todo el mundo. A su vez, el aceptaba ciertas bases que se habían dado antes sobre los mundos paralelos, como por ejemplo la superposición y la noción de las funciones de las ondas. Sin embargo, no estaba de acuerdo con un punto importante. Para este físico, la medida de un objeto cuántico no lo fuerza a cambiar a un estado u otro.

En lugar de eso, una medida de un objeto cuántico causa una división en el universo. El universo es literalmente duplicado. Separándose en un universo para cada posible resultado en la medida. Por ejemplo, digamos que la función de onda tanto una partícula como una onda. Cuando un físico mide la partícula, hay dos posibilidades: Puede ser medida como una partícula y como una onda. Esta distinción es la explicación principal para la mecánica cuántica.

Cuando un físico mide un objeto, el universo se divide en dos universos diferentes para acomodar cada uno de los posibles resultados. Por lo tanto, un científico en un universo descubre que un objeto ha sido medido en su forma de onda. El mismo científico mide el objeto como partícula en un mundo paralelo.

Esto también explicaría como una partícula puede ser medida en más de un estado. La interpretación de varios mundos paralelos tiene implicaciones más allá del nivel cuántico. Si una acción tiene más de una posible ocurrencia, entonces – si la teoría de Everett es correcta – el universo se divide cuando se realiza una acción. Esto es verdad incluso cuando una persona elige no hacer nada.

Esto significa que si te has encontrado alguna vez en una situación donde la muerte puede ser una posibilidad, entonces en un mundo paralelo, habrías muerto. Otro aspecto en la interpretación de varios mundos paralelos es que cuestiona nuestro concepto de que el tiempo es lineal. Imagina una línea de tiempo mostrándonos la historia de la segunda guerra mundial. En la teoría de Everett habría varios finales para esta guerra, en la cual posiblemente Alemania sería al ganadora del conflicto.

Sin embargo, una persona no puede ver a sus “yos” alternativos – o incluso su supuesta muerte.  Por lo tanto, ¿Cómo podemos saber si la teoría de los mundos paralelos es cierta? La seguridad de que esta interpretación es teóricamente posible llegó a finales de la década de los noventa por medio del experimento del pensamiento – un experimento usado para teóricamente aceptar o desmentir una idea, también llamado suicidio cuántico.

Este experimento del pensamiento renovó el interés en la teoría de Hugo Everett, la cual fue olvidándose con los años. Al probarse de que podían existir varios mundos alternativos, los físicos y matemáticos han investigado las implicaciones de esta teoría en más profundidad. Sin embargo, la interpretación de muchos mundos paralelos o es la única teoría que busca la explicación del universo.

Tampoco es la única que sugiere que hay universos paralelos aparte del nuestro. De hecho, la mecánica cuántica no es la única ciencia que busca explicaciones a todo lo comentado. Las teorías que han surgido del estudio de la física subatómica siguen siendo teorías. La teoría de la relatividad de Einstein también tiene algo que decir en este aspecto.

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