Vida digital

Los seres humanos hemos estado persiguiendo la inmortalidad por siglos y siglos. En algunas culturas, se consigue la inmortalidad consiguiendo grandes cosas, donde la gente habla de ellas mucho después de que la persona haya fallecido. Varias religiones tienen sus propios conceptos de la inmortalidad – el cuerpo debe morir pero una parte de tu existirá para siempre.

¿Pero que pasaría si a ciencia pudiera hacer posible que la inmortalidad fuera una realidad? ¿Qué pasaría si hubiera una manera de vivir para siempre? Este es el concepto básico de lo que se llama inmortalidad digital o vida digital. Muchos científicos y pensadores creen que se descubrirá una manera de extender la vida humana bastante o incluso de forma indefinida. Han identificado varios caminos potenciales que podría conseguir este objetivo. Una de las formas podría ser identificar los genes que controlan el envejecimiento y modificarlos para que nuestros cuerpos se mantuvieran a una edad determinada.

Puede que se creen nuevas técnicas para crear órganos artificiales que se puedan combinar con materia orgánica, y con la tecnología el poder reemplazar los órganos originales con los nuevos y mejorados. Otra opción podría guardar o almacenar nuestros recuerdos, pensamientos, sentimientos y todo lo que nos hace ser humanos, dentro de un ordenador y vivir en el ciberespacio.

Estas predicciones pueden sonar a ciencia ficción, pero hay gente por todo el mundo que está contribuyendo con su trabajo para que algunas de estas cosas ocurran. Algunas de las vías abiertas las tiene la universidad de Harvard, la cual ha tenido éxito al alterar genes en ratones y regular su envejecimiento. Si se pudiera aplicar estos experimentos en humanos, se podría vivir durante cientos de años, y esto ya es una realidad.

Otros proyectos, como el llamado cerebro azul (Blue Brain) han tomado otros caminos para conseguir la vida digital. La meta de este proyecto es conseguir un modelo del cerebro humano que permitirá a los neurocientíficos probar procedimientos y tratamientos en un cerebro humano digital para ver como un cerebro real podría reaccionar. Puede que a través de este trabajo se conseguirá un mayor entendimiento de cómo funciona el cerebro humano y sus relación con lo que llamamos mente. ¿Es posible conseguir aislar y “coger” el proceso de pensar y sentir (al fin y al cabo la conciencia de nuestro ser) al construir un modelo virtual de un cerebro?

El inventor Ray Kurzweil ha escrito mucho sobre este concepto, y prevé una serie de métodos posibles que al final nos podrían llevar a una inmortalidad digital, y no como un concepto sino como una realidad. Ha identificado tres vías principales, las cuales ha llamado “Los tres puentes”. ¿En que consisten estas teorías y cuanto tienen de realidad?

Las teorías de Ray Kurzweil

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Una de ellas se puede encontrar en varios libros escritos por Ray Kurzweil sobre la inmortalidad digital. En uno de estos libros, se propone que habrá tres puentes que llevarán a la inmortalidad. El primero es algo de lo que tenemos control ahora mismo: Vivir bien y limitar los efectos del envejecimiento y enfermedades lo máximo posible. Ray Kurzweil práctica lo que dice. En una entrevista con una prestigiosa publicación, dice que como de forma sana, hace ejercicio, trata de evitar el estrés e ingiere varios suplementos dietéticos todos los días para minimizar los efectos de la edad y evitar posibles enfermedades.

Mientras que varias de estas prácticas tienen la aprobación de la mayoría de los médicos, otras tienen menos soporte científico. Mientras que algunos suplementos dietéticos pueden contribuir a tener una buena salud, algunas de ellas parecen no tener efecto según algunos estudios científicos.

Sin embargo, vivir buen aumentará las opciones de que vivamos más tiempo, los cual es uno de los puntos de Ray Kurzweil. Al no tener la tecnología para permanecer vivos indefinidamente, necesitamos estar en buena forma hasta que la tecnología puede llegar a evolucionar lo suficiente. Esto lleva al segundo puente, el cual trata revertir el sistema biológico para reducir o eliminar los efectos del envejecimiento mientras eliminamos las enfermedades.

Por medio de un profundo entendimiento de la bioquímica y los genes de los individuos, los médicos serán capaces de personalizar los tratamientos de cada paciente, lo cual en teoría podrá aumentar considerablemente la efectividad del tratamiento.

Hemos hecho bastantes avances en el punto anterior. Médicos y científicos de todo el mundo experimentan todos los días con nuevos tratamientos y posibles soluciones para prevenir y curar enfermedades. Ray Kurzweil cree que llegará un momento donde la ciencia haya avanzado a tal punto, que será capaz de optimizar nuestra química biológica y manipular nuestra genética para darnos la oportunidad de vivir más tiempo. Esto nos debería dar suficiente tiempo para llegar al tercer puente, que es la fase de la nanotecnología.

La nanotecnología trata sobre un mundo tan pequeño que se acerca a la escala atómica. Un nanómetro es solo una billonésima parte de un metro. A esta escala, podemos manipular moléculas individuales. La nanociencia es todavía una tecnología muy joven y las herramientas que tenemos en la actualidad son relativamente poco sofisticadas. Podemos manipular materia en una pequeña escala pero solo hasta cierto punto. Kurzweil cree que la nanotecnología nos dará la habilidad de reforzar o incluso reemplazar nuestros órganos – incluyendo nuestros cerebros –  con elementos mejorados que no expirarán o se estropearán. Puede que incluso tengamos la habilidad de sanar dalos extremadamente grandes usando elementos de sustitución creados con la nanotecnología.

Si conseguiremos esta maestría en el uso de la nanotecnología, es actualmente un asunto de debate. Mientras que los científicos y médicos han desarrollado algunos tratamientos que usan nanopartículas como mecanismo para ponerlos en marcha, la ciencia está realmente en pañales. Todavía se está valorando si es posible el uso de nanorobots a una pequeña escala para poder ayudar a nuestro organismo. Los puentes de la inmortalidad de Ray Kurzweil caen en otra de sus hipótesis, que es la singularidad.

Dicho de una manera sencilla, la singularidad es una era en donde el desarrollo tecnológico es tan rápido que el mundo está en constante evolución a una velocidad increíble. Durante este tiempo, la biología y la tecnología se fundirán y los humanos se fundirán en un nuevo tipo de forma de vida. Se pueden ver las semillas de la idea de la singularidad la teoría de Moore, que explica que la eficiencia al construir chips y transistores se dobla cada año (aunque hoy en día ese tiempo se ha doblado en dos años). De todos modos, el diseño de procesadores más potentes aumenta cada año, y esto es algo en que la teoría de Ray Kurzweil depende un poco si continúa. De todos modos, aunque la ciencia ha hecho muchos progresos para construir órganos artificiales o incluso impresoras 3D para construir órganos reales, todavía nos queda mucho para llegar al conocimiento necesario para hacer realidad la visión de Kurzweil.

Parte del desafío de describir la inmoralidad digital a alguien, es imaginarse la tecnología que no existe. Por esa razón, cualquier discusión de la vida digital puede permanecer vaga, ya que todo son conjeturas. Es posible que tal tecnología no llegue a existir. Para resumir, Ray Kurzweil dice que para conquistar a la muerte, debemos tener un estilo de vida sano, desarrollar técnicas para mejorar o sustituir nuestros órganos y cambiar los elementos genéticos que hacen que envejezcamos. Pero saber qué tenemos que hacer y aprender como hacerlo son dos cosas diferentes. ´

¿Puede existir la conciencia virtual?

Hay otra forma de prolongación de vida que algunos grupos creen que podría ser viable con la tecnología adecuada. Hablamos de  la conciencia virtual. ¿Qué pasaría si se pudiera coger lo que nos hace ser lo que somos y ponerlo en un formato digital? ¿Qué pasaría su pudiéramos “subir” nuestro ser o mente pensante a un ordenador?

Es algo que ya lleva tiempo estudiándose, y aunque llevamos muchos años de investigación y avances en la neurociencia, seguimos sin entender muy bien como funciona el cerebro humano. ¿Cómo la conciencia de nosotros mismos se relaciona con el cerebro? ¿Qué es la conciencia? ¿Qué elementos de la inteligencia humana son fundamentales? ¿Cómo se podría realmente mover la identidad de una persona en una máquina virtual? ¿Sería solo un escaneado que crea una copia o podría ser una transferencia completa de un punto a otro?

Muchas de estas preguntas requieren algo más que tecnología para poder ser contestadas. Si se es capaz de poder transferir una menta humana a un ordenador, ¿qué pasa con el cuerpo? ¿Cómo podría reaccionar tu conciencia virtual al ver tu cuerpo en un sitio diferente? Si simplemente has hecho una copia digital de ti mismo ¿Qué pasaría cuando muriera la versión orgánica de nosotros mismo, es decir, el cuerpo? ¿Qué pasaría con las emociones? ¿Qué define lo que es real y lo que es meramente simulado?

Todas estas preguntas no tienen respuesta de momento. Si se pudiera existir en un plano virtual, ¿realmente tendríamos la misma conciencia que en este exacto momento? ¿Podrían fundirse varias conciencias en una sola? Hay otras cosas que también habría que plantearse. Si se pudiera tener una mente virtual y “vivir” en un ordenador o máquina, ¿podrían borrarnos? ¿Nos podríamos infectar con un virus informático?

Lo cierto es que la inmortalidad digital podría terminar siendo algo mucho más modesto que esto. Se podría simplemente crear simulaciones de inteligencia artificial sobre nosotros mismo. Esto no haría realmente a nadie inmortal, pero se podría sentir algún tipo de alivio al saber que hay una versión virtual no nosotros mismos, y que estará en línea mucho tiempo después de que no estemos.

Para ser sinceros, no se puede realmente contestar a la mayoría de preguntas en este momento – permanecen en el reino filosófico. Si nunca conquistamos los desafíos tecnológicos que podrían contestar a todo esto, son preguntas vacías y sin sentido más cerca de la ciencia ficción que la realidad.

Sin embargo, si se consigue desarrollar la tecnología para conseguir la conciencia virtual, hay otras implicaciones a ser consideradas. Los obstáculos a la inmortalidad virtual no son meramente técnicos en su naturaleza. Lo cierto es que la inmortalidad virtual (como cualquier otro tipo de inmortalidad) podría causar numerosos problemas sociales.

Asumiendo que el proceso sería muy caro  – al menos al principio – podría crear un nuevo vació entre clases sociales. Los más ricos podrían pagar para vivir para siempre, mientras que las clases con menos dinero todavía se tendrían que enfrentar con su propia mortalidad. También podría ocurrir que algunos países podrían acceder a esta tecnología, pero otros no tuvieran los recursos económicos o tecnológicos para su acceso. Todo esto podría poner en peligro la seguridad mundial.

Otras dudas serían el cuando alterar la propia vida para tener una conciencia virtual. ¿Se tendría que hacer a una edad temprana o incluso siendo un niño? ¿Se haría siendo un anciano? Al haber siempre un riesgo de morir por un accidente, ¿Habría que dar el paso cuanto antes mejor? Una vez transferido a un mundo virtual ¿seguiremos desarrollándonos y creciendo de la misma manera? Dicho de otra manera, si nuestra conciencia está cargada en un ordenador, se seguirá evolucionando como una persona o nos quedaremos en ese punto para siempre.

Por otra parte, ¿qué pasaría con las religiones? La mayoría ya no tendría sentido al alcanzar la inmortalidad, ya que generalmente se basan en algo que ocurre después de la muerte. Lo cierto es que hay muchas más cosas a tener en cuenta, y de hecho, muchas ni siquiera las imaginamos. Lo que si es cierto, es que si pudiéramos echar un rápido vistazo al futuro en unos cuantos cientos o miles de años, posiblemente nos sorprenderíamos al ver que ya se ha conseguido alguno de estos métodos.

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